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La fiebre del oro en Colombia PDF Imprimir Correo electrónico
Reporteros Populares - Oriente
Escrito por P. Juan de la Cruz   
Martes 11 de Octubre de 2011 22:50
Que los pobres puedan compartir del Banquete del Reino.

Juan de la Cruz

Colombia, igual que Ecuador, es un país megadiverso y con abundante lluvia, con amplios territorios de indígenas, afro-colombianos y campesinos. Sin embargo también acá llegó la fiebre del oro y la ambición de convertirse en un país minero cuando los canadienses se llevaron toda la información de la riqueza minera de todo el territorio colombiano.
El suelo colombiano no es un desierto sino que abunda una gama de actividades agropecuarias. Ahora se quiere imponer la minería “a infierno abierto” con la propaganda de empleo, seguridad y acabar con la pobreza pero en realidad lo que encuentra el pueblo es contaminación, enormes cráteres y miseria total. No hay ley que valga para frenar o regular tanto desastre. Lo único que les interesa es el dinero.
Esta fiebre se debe a la creciente demanda de minerales en los países industrializados, el flujo de capitales disponibles para el negocio minero y el marco legal creado en los países del tercer mundo para legitimar el saqueo. Las poblaciones son excluidas de las decisiones a pesar de que sus territorios, bosques, ríos, cerros, humedales son afectados. Mientras tanto, las compañías transnacionales adquieren todos los privilegios, hasta pueden hacer lo quieran con el territorio en concesión, porque los derechos de los inversionistas son protegidos con leyes, jueces, policía, ejército y guardias armados y se criminaliza la protesta social.
El pueblo negro es el más afectado por la implementación de este modelo extractivista. Los negros llegaron a este país como esclavos arrancados de su tierra natal Africa. Cuando se terminó la esclavitud, se indemnizó a los patrones pero no a los esclavos. Superando todas las dificultades han desarrollado su vida. Ahora enfrentan la invasión de compañías mineras que otra vez los quieren despojar de su tierra. "Ya nos sacaron una vez de nuestra casa en Africa, pero ahora no vamos a salir de nuestro territorio", dice con decisión Francia Elena Marquez. A pesar de estar ya en medio de la violencia que vive Colombia, ahora se suman las amenazas, persecusión, represión y desalojos para dar paso a la locomotora minera, como dicen aquí en Colombia. De la noche a la mañana van apareciendo nuevos dueños de concesiones.

La resistencia ha comenzado, los pueblos afectados por el paso de esta locomotora se van uniendo con estrategias comunes para frenar la destrucción completa con la esperanza de dejar a la próxima generación una tierra donde se puede vivir en armonía, compartiendo los bienes que los pueblos han sabido cuidarlos con mucha sabiduría hasta ahora.


P. Juan de la Cruz